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	<description>un monstruo seudoliterario.</description>
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		<title>La Metamorfosis de Beltrán Leyva</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 19:44:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Bassail</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[carne fresca]]></category>
		<category><![CDATA[gritos ensalivados]]></category>
		<category><![CDATA[mini-muerte]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<h1 style="text-align: center;"><a href='http://bustrofedon.net/wp-content/uploads/2010/02/metamorfosis/index.html' onClick='return popitup(this.href);' target='_blank'>Pica Aquí</a></h1>
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		<title>Buenas noches, Bustrón</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Mar 2010 05:15:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Escandón</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Buenas noches, Bustrón!
Después de meses de trabajo, Bustrón, el robot de Twitter de Bustrófedon está listo, con aformismos automáticos para acompañar el desayuno, la comida y la cena.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¡Buenas noches, Bustrón!</strong></p>
<p>Después de meses de trabajo, <a href="http://twitter.com/bustron" target="_blank">Bustrón, el robot de Twitter de Bustrófedon</a> está listo, con aformismos automáticos para acompañar el desayuno, la comida y la cena.</p>
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		<title>Interior de una sala</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 17:11:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arnulfo Cucaracha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[cotorreo]]></category>
		<category><![CDATA[cuadrilatero]]></category>
		<category><![CDATA[Cucaracha]]></category>
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		<category><![CDATA[enfermedades terminales]]></category>
		<category><![CDATA[Escenografía]]></category>

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		<description><![CDATA[
Interior de una sala. Día.
SILENCIO. Las paredes son blancas. El techo es blanco. El piso está recubierto por losetas blancas. Del lado derecho, las escaleras blancas. Al pie de éstas, el cuerpo de un hombre vestido completamente de negro yace bocabajo, inmóvil. De su cabello caen pequeñas gotas de sangre que manchan el piso. Arriba, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-444" title="Interior de una sala" src="http://bustrofedon.net/wp-content/uploads/2010/02/sala2-500x345.png" alt="" width="500" height="345" /></p>
<p style="text-align: justify;">Interior de una sala. Día.</p>
<p style="text-align: justify;">SILENCIO. Las paredes son blancas. El techo es blanco. El piso está recubierto por losetas blancas. Del lado derecho, las escaleras blancas. Al pie de éstas, el cuerpo de un hombre vestido completamente de negro yace bocabajo, inmóvil. De su cabello caen pequeñas gotas de sangre que manchan el piso. Arriba, en el corredor que lleva a las escaleras, recargado sobre el barandal negro, un niño observa, lágrimas en los ojos, el cuerpo del hombre. Un muñeco de plástico dorado y otro de color plateado permanecen intactos en los escalones uno y diez (contados de abajo hacia arriba), respectivamente. SILENCIO.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-439"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Interior de una habitación. Día.</p>
<p style="text-align: justify;">En su cama, un niño despierta. Comienza a estirarse pero algo lo detiene. Inquieto, palpa sus sábanas y su pijama. Baja de la cama para retirarlas todas. Una vez amontonadas en el piso, el niño se quita el pijama y su ropa interior. Busca en su armario calzones y camisetas limpias, así como pantalones y playeras. Se viste. Sale del cuarto y en breves segundos vuelve a entrar. Levanta el montón de sábanas junto con el pijama y la ropa interior del día anterior. Apresurado y distraído, se dirige hacia la puerta de su habitación pero choca con un hombre vestido completamente de negro que ya lo esperaba en el umbral. El hombre le arrebata las sábanas y las huele. Frunce las cejas y aprieta sus dientes mostrándolos al niño. Avienta el montón al piso y  agarra al niño de la oreja izquierda. Éste cierra los ojos. El hombre cierra el puño izquierdo, chupa el nudillo de su dedo índice y procede a golpearlo en la cabeza. Cuatro golpes. El hombre suelta al niño, que aún mantiene los ojos cerrados, y se retira. Algunas lágrimas corren por sus mejillas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Interior de una sala. Atardecer.</p>
<p style="text-align: justify;">SILENCIO. En el centro de la sala hay un féretro negro con una mujer adentro. A su lado, un niño vestido completamente de negro la contempla. Éste lleva en las manos un ramo de flores blancas. Algunas lágrimas corren por sus mejillas. SILENCIO.</p>
<p style="text-align: justify;">Diez minutos.</p>
<p style="text-align: justify;">En el corredor de arriba, un hombre vestido completamente de negro aparece. Fija su mirada en el niño junto al féretro. EL SONIDO DE UNOS PASOS. Baja por las escaleras hasta llegar junto a él. Observa un poco el cuerpo de la mujer. Cierra el féretro. Cierra el puño izquierdo. Chupa el nudillo del dedo índice y procede a golpear al niño en la cabeza. Cuatro golpes. El niño cierra los ojos. Algunas lágrimas corren por sus mejillas. El hombre solloza, sale de la sala y apaga la luz. El niño corre tras él. SILENCIO.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Interior de una sala. Día.</p>
<p style="text-align: justify;">Un niño, sentado en el escalón número trece de las escaleras blancas (contados de abajo hacia arriba), juega con dos figuras de plástico. Una de ellas es de color dorado y la otra es plateada.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Interior de una arena de lucha libre. Noche.</p>
<p style="text-align: justify;">Sobre la plataforma, dos luchadores se preparan para el combate: Serpiente Dorada y El Águila. Se escuchan los gritos y silbidos de los espectadores. Una voz los presenta mientras ellos saludan al público. Suena la campana. El Águila se dirige hacia su contrincante y le da un puñetazo en el pecho. Serpiente Dorada cae de rodillas sobre la plataforma y trata de recuperarse. El Águila toma impulso en las cuerdas, corre hacia Serpiente Dorada y le da una patada en la espalda. Serpiente Dorada cae y permanece inmóvil. El Águila se dirige de nuevo hacia las cuerdas, se sube en ellas y, tomado un nuevo impulso, da un salto con el propósito de caer encima de su oponente. Éste se retira justo a tiempo, provocando que El Águila se lastime con la superficie de la plataforma. Serpiente Dorada aprovecha la situación. Coloca bocabajo a El Águila, se sienta en su espalda y le toma las piernas para torturarlo. El Águila grita a causa del dolor. El réferi, agachado, golpea sobre la superficie cuatro veces. Suena la campana. El réferi toma a Serpiente Dorada de la mano derecha y se la levanta para hacer oficial su triunfo. Se escuchan los gritos y silbidos de los espectadores. El Águila permanece en la superficie, gritando de dolor. Serpiente Dorada escupe sobre su oponente.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Interior de una sala. Día.</p>
<p style="text-align: justify;">Un niño, sentado en el escalón número trece de las escaleras blancas (contados de abajo hacia arriba), mira fijamente las dos figuras de plástico que lleva en la mano. Una es dorada, la otra es plateada. Se escucha el crujir de una puerta. El niño se sobresalta y se dirige a su habitación (sube las escaleras que le faltan, toma el pasillo por la izquierda y desaparece), abandonando ambas figuras de plástico en el mismo escalón donde estaba sentado segundos atrás.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Interior de una cocina. Noche.</p>
<p style="text-align: justify;">EL SONIDO DE UNOS PASOS. Un hombre entra por la única puerta de la cocina. Descubre los restos de un plato roto dentro de una bolsa de plástico. La toma y la azota sobre el mantel de la mesa redonda ubicada al centro. Puesto que es de noche, es difícil ver su rostro. Pasado el coraje, camina hacia la puerta y desaparece.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos minutos.</p>
<p style="text-align: justify;">Un niño se asoma por debajo del mantel de la mesa ubicada al centro de la cocina y sale. Descubre la bolsa de plástico sobre la mesa. Camina, de puntitas, hacia la puerta y desaparece. SILENCIO.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Interior de una sala. Día.</p>
<p style="text-align: justify;">Se puede ver a un hombre vestido completamente de negro caminar por el corredor hacia las escaleras. Comienza a descender. No se percata de las dos figuras de plástico abandonadas en el escalón número trece de las escaleras blancas (contados de abajo hacia arriba), y, por consiguiente, las pisa. Su pie derecho resbala. El hombre tambalea e intenta sujetarse al barandal negro. Incapaz de mantenerse en equilibrio, cae por todos los escalones. Mientras tanto, mantiene sus dos brazos sobre el rostro, tal vez para protegerse de los golpes. Su cabeza azota contra el suelo. Ahora yace inmóvil, bocabajo. De su cabello caen gotas de sangre que manchan el suelo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cinco minutos.</p>
<p style="text-align: justify;">Un niño aparece en el corredor. Se asoma por el barandal y contempla la figura del hombre vestido completamente de negro que yace en el piso. Algunas lágrimas recorren sus mejillas. Camina hacia las escaleras y comienza a descender hasta llegar al cuerpo del hombre. Una vez con él, se arrodilla y le da cinco palmadas en la espalda. El hombre no reacciona. El niño se levanta y lo mira. Algunas lágrimas recorren sus mejillas. Se sienta en el primer escalón. No deja de mirar el cuerpo. Cierra los puños. Cierra los ojos. Con el nudillo del dedo índice de su mano derecha procede a golpearse en la cabeza. Cuatro golpes. Junto a él, una figura de plástico color dorado. Algunas lágrimas recorren sus mejillas. SILENCIO.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-446" title="Interior de una sala" src="http://bustrofedon.net/wp-content/uploads/2010/02/sala1-500x413.png" alt="" width="500" height="413" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Cementerio de Elefantes</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Feb 2010 01:11:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Bassail</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[acuarelas]]></category>
		<category><![CDATA[cementerio de máquinas]]></category>
		<category><![CDATA[escándalos]]></category>
		<category><![CDATA[santa fe]]></category>
		<category><![CDATA[verso sin esfuerzo]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="584" height="329"><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="movie" value="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=9285382&#038;server=vimeo.com&#038;show_title=1&#038;show_byline=1&#038;show_portrait=1&#038;color=00ADEF&#038;fullscreen=1" /><embed src="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=9285382&#038;server=vimeo.com&#038;show_title=1&#038;show_byline=1&#038;show_portrait=1&#038;color=00ADEF&#038;fullscreen=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" width="584" height="329"></embed></object></p>
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		<title></title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jan 2010 20:05:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Rivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[NOVAMENDI GANADORA DEL CALDICOTT-BEATTY
Nos complace informar a nuestros lectores que la fundación Caldicott-Beatty anunció ayer en Sussex a Astrid Novamendi como la ganadora de su Figurative-Metanarrative Award. El premio, que la autora peruana ha recibido de manera póstuma, es una de los preseas inglesas más codiciadas por los literatos no angloparlantes (el premio sólo se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>NOVAMENDI GANADORA DEL CALDICOTT-BEATTY</strong></p>
<p>Nos complace informar a nuestros lectores que la fundación Caldicott-Beatty anunció ayer en Sussex a Astrid Novamendi como la ganadora de su <span style="text-decoration: underline;">Figurative-Metanarrative Award</span>. El premio, que la autora peruana ha recibido de manera póstuma, es una de los preseas inglesas más codiciadas por los literatos no angloparlantes (el premio sólo se otorga a obra publicada en otro idioma). Bustrófedon ha gozado de publicar entre sus páginas extractos y análisis de la obra de ésta galardonada autora y comparte el regocijo que embarca a todos los lectores de Novamendi.</p>
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		<title>Ella también tejía</title>
		<link>http://bustrofedon.net/2010/01/la-vision-de-ella-tambien-tejia/</link>
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		<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 20:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alan Sobrino</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Astrid Novamendi]]></category>
		<category><![CDATA[Borscht]]></category>
		<category><![CDATA[carne fresca]]></category>
		<category><![CDATA[crítica]]></category>
		<category><![CDATA[ediciones en negativo]]></category>
		<category><![CDATA[escándalos]]></category>

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		<description><![CDATA[Extracto de la novela Ella También Tejía (Novamendi, Astrid, 1997, Ediciones en negativo, Peru) y comentario por Alan Sobrino.

“Se acercó pausada con su irremediable sonrisa mediocre. El platón que sostenía en sus manos parecía cambiante con cada paso que daba, de pronto el viscoso liquido que contenía parecía ensangrentarse y a momentos pintarse del color [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Extracto de la novela <em>Ella También Tejía (</em>Novamendi, Astrid, 1997, Ediciones en negativo, Peru) y comentario por Alan Sobrino.<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Se acercó pausada con su irremediable sonrisa mediocre. El platón que sostenía en sus manos parecía cambiante con cada paso que daba, de pronto el viscoso liquido que contenía parecía ensangrentarse y a momentos pintarse del color del cielo en una tarde del Apocalipsis. Se sentó junto a mi y me tocó delicadamente, depositó el platón con Borscht en medio de los cubiertos que enmarcaban mi lugar en la mesa. Los exquisitos vapores de la sopa polaca ensuciaban mi cabello mientras ella acercaba su mano lentamente a mi entre pierna. Ahora me pregunto como pude escaparme de la homosexualidad con una madre como aquella.  Con su otra mano llenó una cuchara de borscht que jugó simulando un avión destinado a mi boca. Pude ver la uña de su dedo gordo pintada con una simpática carita feliz que semejaba un piloto kamikaze. El borscht entró a mi boca, yo sabía de antemano que la sopa estaba aderezada con los fluidos menstruales de mi madre.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span id="more-393"></span></em><em>Ella pensaba que al comer de su sangre estaba acercándome a mi lado femenino, que milagrosamente me haría irresistible a las mujeres. Yo tenía ocho años; sin embargo el sexo no era algo ajeno para mí. La amante de mi madre, la señora Mun, fue la encargada de introducirme a los placeres carnales apenas a la edad de tres años. Aún así no puedo decir que mi infancia fue pura diversión, también hubo momentos malos (&#8230;)”</em></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Así comienza la brillantísima autora guatemalteca, Astrid Novamedi su novela “Mi madre tejía” (ediciones en negativo, 1997) en la que narra de manera casi autobiográfica la relación que mantuvo con su hijo, narrada desde el punto de vista de su hijo, tan solo para reafirmarle al lector, pagina tras pagina que ella cree que hizo lo correcto en la crianza de su primogénito. En esta novela Astrid regresa al estilo que la consagro como escritora de culto, ya que al margen del niño y su atípica madre nos cuenta la historia de un hombre que se dedica a estafar estrellas con pintura azul y agua, la vida de una prisión para enanos esquizoide y la muerte de un hombre que es ahorcado por un subversivo vello enterrado que cobra vida y por la noche decide crecer lo suficiente para asfixiar a su dueño. Novamedi engarza estas historias de manera sublime en el capitulo trece apenas habiendo dejado atrás la anécdota de cómo una vez tejió un chaleco usando un par de espinas enterradas en sus dedos como agujas y su vello púbico como estambre. Anécdota que le otorga el titulo a la novela.</p>
<p style="text-align: justify;">Astrid Novamedi ha caído en el olvido de la literatura latinoamericana.   Si no fuera por un par de comentarios halagadores por parte de Roberto Bolaño en algunas entrevistas,  Novamedi seria parte del olvido. Amiga íntima de Inés Arredondo y algunos otros autores mexicano, Astrid Novamedi se concentró en eludir el mainstream siempre firmando sus textos con seudónimos o nombres de otras personas. No es raro encontrar cuentos de Astrid con el nombre de un supuesto escritor mexicano que solo existió en la imaginación de la guatemalteca. Son autores como Astrid, la mujer con fobia a los botones, los que conforman en realidad a la literatura latinoamericana.</p>
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		<title>Rosa</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 22:51:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Omegar Martinez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[acuarelas]]></category>
		<category><![CDATA[botarga]]></category>
		<category><![CDATA[elefantes]]></category>
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		<category><![CDATA[ovación parada]]></category>

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		<description><![CDATA[
Extracto de Colores.
Esa tarde pateaste a un niño. Levantaste tu rosada pata peluda, sudorosa por dentro, aventándola contra el estómago de aquel chiquillo estridente. La confusión no tardó en llegar, pero la calma que la precedió, ese instante de liberación, te llenó de una luz de paz abrumadora. Un respiro después el ruido del llorar del niño llegó hasta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p style="text-align: justify;">Extracto de <em>Colores<span style="text-decoration: underline;">.</span></em></p>
<p style="text-align: justify;">Esa tarde pateaste a un niño. Levantaste tu rosada pata peluda, sudorosa por dentro, aventándola contra el estómago de aquel chiquillo estridente. La confusión no tardó en llegar, pero la calma que la precedió, ese instante de liberación, te llenó de una luz de paz abrumadora. Un respiro después el ruido del llorar del niño llegó hasta tus oídos, mientras los padres se acercaban y las demás criaturas relataban lo sucedido, acusándote. el golpe del primer padre no se hizo esperar. no paso mucho tiempo antes de que algunos curiosos vieran cómo una serie de adultos furibundos golpeaban y pateaban una botarga en el suelo, una y otra vez. Por dentro reíste, con tu risa fuerte que parece un quejido constante, y te dejaste ser golpeado: el disfraz amortiguaba los golpes. al poco rato los padres se cansaron y tú, el elefante rosa, te levantaste y saliste de aquel lugar corriendo. en la calle la gente te miró con extrañeza, en la oficina donde asignaban trabajos y disfraces sólo quedaba el despido implícito, en casa te esperaba tu cama, y, con suerte, tu mujer. en vez de ir a lugar alguno y quitarte el envoltorio peludo, te quedaste dentro de él, sobre un puente peatonal, respirando por tu larga y golpeada trompa. esperaste a que lloviera confiando en que el drenaje, tal vez, se llevara aquel barritar angustioso tanto tiempo contenido.</p>
<p style="text-align: justify;">
</div>
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		<title>Cuentos ligeros 3</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jan 2010 19:01:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Bueno</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[acuarelas]]></category>
		<category><![CDATA[b&w]]></category>
		<category><![CDATA[Marineros de agua dulce]]></category>
		<category><![CDATA[OH]]></category>
		<category><![CDATA[tiburcios y ballenatos]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-383" title="oneway" src="http://bustrofedon.net/wp-content/uploads/2009/12/3CUENTOS-499x308.jpg" alt="oneway" width="499" height="308" /></p>
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		<title>Homenaje a Julio 1</title>
		<link>http://bustrofedon.net/2009/12/homenaje-a-julio-1/</link>
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		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 10:12:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Rivero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[gritos ensalivados]]></category>
		<category><![CDATA[Instructivo]]></category>
		<category><![CDATA[Manuelidades]]></category>
		<category><![CDATA[paparruchas]]></category>
		<category><![CDATA[quietud]]></category>

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		<description><![CDATA[49-A) INSTRUCCIONES PARA SUFRIR
(Para el sufrimiento provocado por el desamor.  Para cualquier otra forma de sufrimiento véase el índice P09)
Escuche aquella música que produzca la mayor melancolía posible. Léase:
•Cualquier melodía, canción, pieza, disco o artista que recuerde a la persona por la cual se sufre.
•Cualquier melodía, canción, pieza, disco o artista que recuerde como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>49-A) INSTRUCCIONES PARA SUFRIR</strong></p>
<p>(Para el sufrimiento provocado por el desamor.  Para cualquier otra forma de sufrimiento véase el índice P09)</p>
<p>Escuche aquella música que produzca la mayor melancolía posible. Léase:</p>
<p>•Cualquier melodía, canción, pieza, disco o artista que recuerde a la persona por la cual se sufre.</p>
<p>•Cualquier melodía, canción, pieza, disco o artista que recuerde como la persona por la cual se sufre ya no está.</p>
<p>Fije su mirada en un punto vacío del espacio. Véase a usted mismo viendo ese punto. En una serie de representaciones mentales rememoré los mejores momentos compartidos con la persona por la que se sufre (Nota: el que dichos momentos sean reales o ficticios carece de importancia). A continuación imagínese de la manera más vívida y exagerada posible a esa persona siendo feliz sin usted. (Nota: Para mayor efectividad del sufrimiento se recomienda imaginarla siendo feliz con alguien más.)</p>
<p>Regrese a la contemplación de su contemplación del vacío previamente mencionado. Repita este proceso hasta alcanzar la total parálisis física y anímica. Señales de un sufrimiento bien logrado son la opacidad que ahora cubre a los colores que lo rodean y su nueva manera de responder a preguntas con bufidos. El completo éxito del sufrimiento se manifestará como la contemplación cíclica, infinita e inquebrantable del vacío. (Nota: Procure sufrir en privado)</p>
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		<title>Tinta de desierto</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Dec 2009 12:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alan Sobrino</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Astrid Novamendi]]></category>
		<category><![CDATA[pedonecrozoofilia]]></category>
		<category><![CDATA[pisco]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñando]]></category>
		<category><![CDATA[tortura]]></category>
		<category><![CDATA[tripas]]></category>

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		<description><![CDATA[Los desiertos de la muerte en la obra de Astrid Novamendi
“Tinta de desierto” (Ediciones en negativo, 2009) es la nueva novela de la brillantísima autora guatemalteca Astrid Novamendi.  De publicación reciente, la autora se confirma como una de las más antiguas promesas de la literatura guatemalteca; desafortunadamente la mayoría de los países (y su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Los desiertos de la muerte en la obra de Astrid Novamendi</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Tinta de desierto” (Ediciones en negativo, 2009) es la nueva novela de la brillantísima autora guatemalteca Astrid Novamendi.  De publicación reciente, la autora se confirma como una de las más antiguas promesas de la literatura guatemalteca; desafortunadamente la mayoría de los países (y su editoriales) se han olvidado de la que ya podría ser una de las voces más influyentes de esta primera parte del siglo, solo comparable con Roberto Bolaño o Ricardo Piglia.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-352"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Esta última novela de Novamedi es solo apta para lectores acostumbrados a bañarse en tinas de mercurio, al más puro estilo de Cocteau. El texto comienza con un extraño suicidio en el desierto: un enano que viaja desde la capital guatemalteca hasta el desierto de Altar en Sonora para beber un galón de tinta de tonner, aquella que es usada en fotocopiadoras. A partir de la muerte del enano se desencadenan una serie de personajes poco comunes: Mariachis pedo/necro/zoofilicos, es decir músicos folclóricos que se excitan con cachorritos muertos o se introducen viboritas muertas en el ano, prostitutas falsas que se dedican a plantar ropa interior con sus fluidos en automóviles de hombres decentes, un mimo que sueña con ser abogado y una niña que esta decidida a construir una fabrica de pecas. Tejiendo la vida de estos curiosos personajes como Moira posmoderna Astrid Novamedi utiliza la muerte como su aguja y se sirve de la tragedia como la puntada que facilita una estética sombría y amoral. De esta manera nos encontramos con muertes poco comunes como la mujer que come sopa de letras hasta provocarse un infarto o el hombre que aborrece los lugares comunes y se lanza desde un décimo segundo piso para estrellarse contra un piano, lo que resulta en un cuasi lugar común. Estas muertes aisladas son también el cordón umbilical del texto, sin estas muertes, que conducen a velorios, los inusitados personajes nunca se conocerían y mucho menos convivirían con la vulnerabilidad y naturalidad con que lo hacen. La muerte ajena nos desnuda y, como dice la autora, nos sumerge en los velorios que no son más que los desiertos de la muerte.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
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