¡Hah!

por Pablo Martinez Zarate

"Su conciencia, semejante a la de Macbeth, está devastada; también él ha destruido el sueño en el que descansaban las certidumbres. Éstas despiertan y vienen a asiduarlo y trastornarlo y, en efecto, lo trastornan, pero, como no se rebaja hasta el remordimiento, contempla el desfile de sus víctimas con un malestar aliviado por la ironía”

Emile Cioran

“¡Hah!” – y azota la mano sobre la mesa de madera que, como la furia impulsando su arrebato y terquedad de viejo, cruje. Ambos, el mueble y el hombre, se encuentran hinchados de pasado.

El hombre ha espantado a su hija tras golpear la superficie del otro, el mueble. Al verla temblar, encoge los hombros y reniega ante su ira. Sustituye su enojo y la presencia de aquellos a quienes afectó -la hija y el mueble-, con un vago sabor semejante a la bilis negra de los ingleses. Sube a su cuarto y cierra con llave.

¡Pero vaya si ha comido! Dormirá toda la tarde. Esperemos encuentre algo de paz entre escorpiones.